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2024-09-17 10:05:45
La escena de aquel 5 de agosto en el abarrotado pabellón parisino de Bercy fue icónica para el olimpismo. Simone Biles, la mejor gimnasta de siempre, se arrodillaba junto a su compañera de equipo Jordan Chiles ante la brasileña Rebeca Andrade, que acababa de ganar el oro en una final de suelo que perdurará por siempre. Pero aquel momento, fotografiado por las agencias con devoción ante su carácter histórico, incluía también una fea mueca del destino. Porque Chiles, que, exultante y entre brincos, fue quien animó a Biles (plata) a homenajear a Andrade, vería después cómo le obligaban a devolver una medalla de bronce que creía recuperada de manos de la rumana Ana Barbosu. Chiles, que había concluido quinta, había sido aupada al tercer cajón después de una reclamación de la entrenadora de USA Gymnastics, Cecile Landi. Para después ser apartada y devuelta a su lugar inicial en favor de Barbosu por un defecto de forma en la reclamación (la protesta, que debía hacerse antes de un minuto después de conocerse las puntuaciones, llegó presuntamente cuatro segundos tarde). Chiles, que no consta que haya retornado físicamente un metal del que dicen que pierde el color, continúa con su batalla.
Después de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) fuera el que decidiera desatender la reclamación de Chiles para obligarle a devolver la medalla de bronce a Barbosu, la federación estadounidense de gimnasia ha dejado a un lado la justicia deportiva para volcarse en la justicia ordinaria. Chiles ha presentado un recurso ante el Tribunal Federal Suizo al considerar que el TAS no atendió a las pruebas de vídeo con las que USA Gymnastics pretende demostrar que, en realidad, su protesta se realizó en el tiempo correcto.
Normativa
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De hecho, según la federación estadounidense, Cecile Landi, segura de que los jueces no habían reparado correctamente en la dificultad del ejercicio de suelo de Chiles acudió a los jueces 47 segundos después de que las pantallas mostraran las puntuaciones. Chiles había obtenido 13.666 puntos, por los 13.700 de las rumanas Barbosu y Sabrina Maneca-Voinea. Landi, según USA Gymnastics, insistió a los 55 segundos. Y tras un tiempo de desconcierto, en que Chiles miraba el marcador desesperada, se encontró con que los jueces le daban la razón y le concedían 13,766, suficiente para alcanzar el bronce. No lo aceptó el TAS, que hizo caso al recurso presentado por la federación rumana en que aseguraban que, en realidad, la reclamación de Landi se había hecho cuatro segundos después del minuto establecido por la normativa.
Chiles, una gimnasta expresiva y vivaracha que a sus 23 años estaba a punto de ganar su primera medalla olímpica individual al ritmo de Beyoncé (en la final por equipos fue plata en los Juegos de Tokio y oro en los Juegos de París) lleva más de un mes de pleno tormento. Hace un mes, tuvo que tomarse un respiro en sus redes sociales al recibir infinidad de insultos de todo tipo, especialmente racistas. “Esta decisión es injusta y supone un duro golpe no sólo para mí, sino para todos los que han apoyado mi trayectoria (…). Todos esos ataques racistas han sido muy dolorosos. He dedicado mi alma y mi corazón a este deporte, estoy orgullosa de representar a mi cultura y a mi país”, se revolvió la gimnasta, temerosa de que su salud mental pudiera verse afectada ante lo vivido.
La esperanza de Chiles reside precisamente en las imágenes en poder de USA Gimnastics y que fueron grabadas por el equipo que continuaba grabando el documental de Netflix ‘Simone Biles: Rising’, dirigido por la directora Katie Walsh, y cuyos dos primeros capítulos fueron emitidos antes de los Juegos de París, y que aguardan su colofón una vez finalizada la competición. En dichas grabaciones quedaría demostrado que Cecile Landi hizo la protesta a tiempo.
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La vida en cuatro segundos. Ahí la tortura.
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#ジョーダンチャイルズのメダル獲得への戦い人種差別Netflixそして4秒間の不和