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2024-06-26 20:05:45
“El país hoy está enfrentando un intento de golpe de Estado. Enfrentamos intereses para que la democracia se trunque”, advirtió en la tarde de este miércoles el presidente boliviano Luis Arce después de que varios tanques y militares fuertemente armados rodearon el Palacio Quemado, como se conoce la sede del Ejecutivo en el centro de la ciudad de La Paz. En principio, el mandatario había hablado de “movilizaciones irregulares de algunas unidades del Ejército”. El vicepresidente, David Choquehuanca, fue el primero en referirse con claridad a un atentado violento contra un Gobierno “democráticamente elegido”. A partir de ese momento, Arce le dio a la situación la gravedad que se observaba desde las pantallas de televisión.
Arce recibió de inmediato el respaldo del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro. “Mis palabras hoy de solidaridad con el Gobierno Democrático de Bolivia y condena a las acciones del ejército de ese país”.
El fantasma de la histórica inestabilidad de las instituciones republicanas que marcó a Bolivia por décadas volvió a aparecer en el cielo paceño por la acción organizada por el excomandante general de esa arma, el general Juan José Zúñiga. La reacción de Zúñiga parecía cantada. El martes había sido destituido por haber amenazado al expresidente Evo Morales ante la eventual posibilidad de un nuevo Gobierno del líder cocalero. El general aseguró que “llegado el caso” intervendría porque no se podía permitir que Morales “pisotee la Constitución” y “desobedezca el mandato del pueblo”. En tono elevado, hizo notar que las Fuerzas Armadas son “el brazo armado del pueblo, el brazo armado de la patria”.
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Horas más tarde, con la presencia de los tanques y los soldados en la Plaza Murillo, Zúñiga mostró sus cartas por completo y las tradujo en acto. Arce, dijo, es presidente solo “por el momento” y”pronto” se conformará un nuevo gabinete de ministros. “No puede seguir así nuestro Estado haciendo lo que le da la gana. Estamos mostrando nuestra molestia, es deber… basta empobrecer la patria y humillar al Ejército”.
El país, añadió el general, está “una vez más bajo el acecho de los enemigos internos y externos que buscan la división, la desestabilización y el odio entre bolivianos”. Dijo que no se encontraba solo en esta aventura. “Están los tres comandantes de las fuerzas. Hemos venido a manifestar nuestra molestia”. A la vez, aseguró que la policía, cuyo papel fue crucial durante el golpe de noviembre de 2019 contra Morales, también participa de este levantamiento llevado a cabo para impedir que “grupos de poder que responden al caudillismo” se “apoderen” de los recursos naturales “en beneficio de intereses mezquinos”.
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La reacción de Arce
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“Estamos firmes para enfrentar todo intento golpista que atente a nuestra democracia”, respondió Arce. Las circunstancias de su alocución fueron inequívocas. El presidente habló en el marco de la ceremonia de asunción de las nuevas autoridades castrenses, en particular del Ejército, que reemplazan al sublevado Zúñiga. Todos los uniformados juraron por “los próceres de la liberación”. Previamente, el presidente se expresó enfáticamente. “No podemos permitir que intentonas golpistas se lleven vidas bolivianas, queremos exhortar a que defendamos la democracia. Estamos firmes en casa grande con las organizaciones sociales”.
A la vez, llamó a la ciudadanía a manifestarse contra la intentona. “Necesitamos que el pueblo boliviano se organice y se movilice, en contra del golpe de estado y en favor de la democracia”.
Habla Morales
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“Denunciamos que un Grupo del Regimiento Especial de Challapata Méndez Arcos tomaron la Plaza Murillo con francotiradores. Esto pareciera indicar que prepararon con anticipación el golpe de Estado”, dijo Morales. El exmandatario pidió al pueblo “con vocación democracia” salir a la calle “a defender la patria de algunos grupos militares que actúan contra la democracia y el pueblo”.
[–>La presencia amenazante de los uniformados en el espacio público no termina por estas horas de acortar la distancia y el encono Arce y Morales, fuertemente distanciados por los deseos del segundo de volver a gobernar. El Evo advirtió que si estas acciones “no son desautorizadas” por el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa y el propio Arce “se comprobará que lo que en verdad están autorizando es un autogolpe. A Morales le resultó extraño que algunos comandantes del Ejército hubieran instruido a las tropas para volver de inmediato a los cuarteles a la espera de nuevas órdenes. “Esto levanta muchas sospechas del movimiento militar en Bolivia”, alertó. Los hechos lo desmintieron. Los hechos y las propias expresiones de Arce refutaron sus hipótesis.
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El líder cocalero convocó a una huelga general indefinida y el bloqueo de carreteras, una histórica medida de fuerza del movimiento campesino. “No permitiremos que las Fuerzas Armadas violenten la democracia y amedrenten al pueblo”
#ボリビア政府行政府本部前での軍事襲撃後のクーデター未遂を非難