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2025-07-27 04:01:00
Hace un año, Hansi Flick, un técnico anónimo para el barcelonismo, reunía a 31 jugadores en su gira iniciática por Estados Unidos. Había hasta 17 chicos nacidos en La Masia, entre ellos piezas tan jóvenes en los que nadie había reparado entonces. Eran desconocidos, más allá de los ‘masiólogos’, periodistas que dotan de método y relato a la ciencia de la cantera azulgrana.
Chicos irreverentes como los primos Fernández (Toni y Guille, que tenían entonces 16 años) o los Marc, centrocampistas que había diseccionado el técnico alemán en su Erasmus previo antes de convencer a Deco y Bojan en aquella charla, realizada en mayo de 2024 en un hotel de Londres, que precipitó la salida definitiva de Xavi. Marc Bernal y Marc Casadó se ganaron el visado para permanecer en el primer equipo tras seducir a Flick, un técnico enamorado de los jóvenes, a quien no le tiembla el pulso cuando debe abrir la puerta. No mira nunca la edad. Solo el rendimiento.
A Japón, y en este verano, el alemán se ha llevado a 30 jugadores. Siguen los primos (Toni y Guille, un año mayores, pero no alcanzan todavía la mayoría de edad), continúan los Marc, ya intocables, recuperándose Bernal de la grave lesión que padeció en Vallecas la pasada temporada, asentado Casadó, quien llegó a ser internacional absoluto en una progresión meteórica. Y ahora emergen dos figuras de las que se lleva tiempo hablando en los despachos de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí.
Uno es Jofre Torrents, lateral zurdo (18 años), completo, moderno, profundo, con un aire de gobernar la banda izquierda con autoridad. Los técnicos hablan maravillas de él. Flick, que escucha con atención a Deco y Bojan, pilar capital en esa transición cada vez más rápida hacia el primer equipo, también lo tenía anotado.
La ‘generación Lamine’
Lleva nueve años Jofre en el club, o sea media vida después de aterrizar procedente del Reus, recorriendo con paciencia franciscana todos los pasos, capaz como fue, además, de superar una grave lesión en la rodilla -se rompió los cruzados con la selección española-, que le tuvo casi un año de baja.
Llega a Japón como tercera vía tras Balde (21 años) y Gerard Martín (23), otro que con su mentalidad y rendimiento ascendente se ganó el visado en EEUU el verano pasado. Pero en el Barça tienen depositadas enormes esperanzas en Jofre, al punto de que han anulado cualquier tentación de fichar a un lateral izquierdo. No lo necesitan.
Jofre Torrents、2028年までバルサと再更新に署名した後。 / FCBARCELONA
Es de la generación del 2007, o sea la generación Lamine, la misma de Pau Cubarsi, idéntica también de Marc Bernal. Firmó Jofre en mayo pasado su renovación hasta 2028, empeñado el club en asegurar la continuidad de ese talento defensivo, que agradeció la confianza que le proporcionó Belletti en el Juvenil A para recuperarse, y no solo físicamente sino mentalmente, de tan grave lesión.
La creatividad gallega
“Sueño con debutar en el primer equipo”, dijo entonces Jofre Torrents tras estampar su rúbrica en el primer contrato como profesional que firmó desde que llegó con nueve años al Barça siendo un tímido y silencioso niño que iniciaba su carrera como alevín ejerciendo de extremo. Hasta que, poco a poco, le fueron retrasando su posición, como si fuera una reedición de Jordi Alba, aunque físicamente están en las antípodas. Jofre mide 1.85 m; el defensa del Inter Miami se queda en 1.70.
YoungBarçaPlayer(17歳)の「DRO」、神戸のフリックチームの最初のトレーニングで。 / FCBARCELONA
Tal vez, ese momento para Jofre sea hoy mismo y en la otra punta del mundo. Puede estrenarse en Kobe, coincidiendo con el primer partido de la gira asiática, lugar que también puede alumbrar la llegada de Pedro Fernández, hijo ed padre gallego y madre filipina, elegante centrocampista, de 17 años, nacido en Nigrán (Pontevedra). Nadie lo conoce, en realidad, por su nombre. Todos le llaman ‘Dro’. Y hasta el presidente Joan Laporta se deshace en elogios privados sobre este futbolista, que está rompiendo todos los puentes.
Del Juvenl B al primer equipo
Pertenecía al Juvenil B, jugó algunos partidos en el A con Belletti y llegó al club al inicio de la temporada 2022-23. Apenas tres años y ha pasado de su estreno en el Cadete B a estar trabajando, como si fuera uno más, con el primer equipo en Japón.
Ni siquiera ha transitado por el filial, última estación que se están saltando ya muchos jóvenes que han destrozado barreras de precocidad. ‘Dro’ entra por la vista. Tipo elegante, al que el fútbol le fluye desde que apareció en las categorías inferiores del Ureca de Nigrán, el actual Val Miñor gallego, la misma academai donde salieron los Alcántara: Thiago y Raphinha.
Mediapunta creativo y distinto, que parece flotar en el campo, dotado de un desparpajo que ya cautivó a Flick la pasada temporada cuando le hizo trabajar con el primer equipo en el último entrenamiento, antes de la última jornada en San Mamés contra el Athletic, junto a Juan Hernández, quien también tiene 17 años.
Los primos son ya casi unos ‘veteranos’ con el alemán. De Estados Unidos-2024 a Japón-2025. /esToni, extremo derecho (ocho goles en 24 partidos con el filial) debutó en enero pasado con el primer equipo en un partido de Copa del Rey en Barbastro, y Guille, centrocampista (siete tantos en 39 encuentros con el Barça Atlètic), aguarda aún su turno. Son todos, incluído Diego Kochen, el cuarto portero en Kobe, los ‘hijos’ de Flick en Asia.
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