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2024-07-27 00:02:49
Anoche les pedí a tres maestros de la escena, de la comunicación, a tres sabios del mundo del espectáculo, a tres expertos de la imagen, la publicidad, el cine y el teatro que me ayudasen a interpretar la ceremonia inaugural de París 2024. No les daré mi opinión, no soy nadie, pero me reconforta enormemente coincidir con ellos a la hora de enjuiciar y definir lo que fueron (casi) cuatro horas interminables de un espectáculo para, por y según los franceses.
“¿Quieres dos palabras para definir lo que he visto?: Presunción y cutrez”, me dijo, así, de sopetón, alguien tan maravillosa, culta y experta como Karin Leiz, la ‘burbuja de Freixenet’, esposa del publicista ya fallecido Leopoldo Pomés, diseñadora de la ceremonia inaugural del Mundial-82 de fútbol e inspiradora de la estrategia de imagen de la candidatura triunfadora de Barcelona-92.
“Me ha parecido todo, todo, tan soporífero, tan despendolado, tan descontrolado, casi tan caótico, carente de guión, que, visto lo visto, cuando ha aparecido Céline Dion estaba convencido de que cantaría ‘My Heart Will Go On’ (Mi corazón seguirá latiendo), que es la pieza de ‘Titanic’”, me comentó Manuel Huerga, director de cine, TV y responsable máximo de las ceremonias inaugural y de clausura de los JJOO de Barcelona-92.
2024年パリオリンピックの開会式 / -/LUDOVIC MARIN
“Solo te diré una cosa: en la era de la inmediatez, en la era de las redes, de los washaps, del tik tok, de instagram, donde 30 segundos son una eternidad, estas cuatro horas han sido cansinas, agotadoras, pues perdías la atención cada cinco minutos porque no sabías ni dónde estabas ni que pretendían transmitirte al margen, claro, de la ‘grandeur’ de Francia”, apunta el actor y mimo Carles Sans, del Tricicle, que actuaron en la clausura de Barcelona-92.
“Los franceses”, explica Leiz, “siempre han pecado de lo mismo: se pasan el día enseñándote lo que tienen, convencidos, creyéndose, que solo lo tienen ellos. Y, claro, meten la pata. Han tirado de lo suyo, de lo de siempre, ¡hasta han tenido la cara de hacer un ‘spot’ de Louis Vuitton! ¡una vergüenza!, cuando lo que debían haber hecho es tirar de ingenio, de creatividad y no de topicazos”.
“Los franceses, siempre han pecado de lo mismo: se pasan el día enseñándote lo que tienen, convencidos, creyéndose, que solo lo tienen ellos. Y, claro, meten la pata. ¡Pero si hasta han tenido la cara de hacer un ‘spot’ de Louis Vuitton!
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Leiz cree que, al final, en esta interminable y soporífera ceremonia, se ha cumplido eso de que “quien mucho abarca, poco aprieta”. “Nos explicaron que querían sacar la ceremonia del estadio para acercar los Juegos a la gente y ha sido totalmente al revés. Se ha perdido la calidez que le da un lugar cerrado, que acerca, que mezcla, a los atletas y a todos muchísimo, crea complicidad y buen rollo. Nos han ofrecido un millón de topicazos franceses y no nos hemos quedado con nada”.
Para la graciosa y coqueta ‘burbuja de Freixenet’, París ha perdido una oportunidad única de ofrecer una imagen moderna y, sobre todo, impactar a millones de telespectadores con la atmosfera que se le supone a París. “Cuando he visto el globo con el fuego olímpico ascender, esperaba que se mantuviese la imagen un buen rato y se escuchase de fondo, pero solo de fondo, a Céline Dion cantando ‘L’Hymne a l’amour’, de Edith Piaf, que tenía que aparecer, cómo no, en algún momento de la ceremonia. Pero, en lugar de eso, de mantener el climax, hacieron desaparece el globo y nos ofrecieron un primer plano de Dion, cantando. ¡Han estropeado un momento único, delicioso!”
“Todo ha sido insufrible. Todo se alargaba más de la cuenta: las canciones, los bailes, los relevos, el recorrido de la antorcha, el paseo por los tejados de París….Cuando todo se alarga sin sentido, te pierdes y desconectas de lo que estás viendo. Te da igual”
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“Solo espero que mañana no esté media Villa Olímpica, es decir, miles de atletas enfermos, con fiebre, indispuestos”, comienza explicándome Huerga, que no veía mal sacar la ceremonia del estadio, pues en esos recintos está casi todo inventado. “Pero el riesgo de lluvia era evidente. ¡Es París, caray! La lluvia está en contra de la TV, lo desfigura todo. Hasta la luz. En ese sentido, lo siento, pero les salió el tiro por la culata. Máxime si, encima, haces una ceremonia de cuatro horas interminables, inconexa, sin discurso estructurado y sin saber lo que quieres transmitir”.
Para el director de las ceremonias de Barcelona-92, la primera parte “ha sido un auténtico tostón, un desfile insufrible donde, además, los atletas no podían interactuar como suele ocurrir cuando realizas la ceremonia en un estadio. Los barcos eran todos, todos, horribles y, encima, han metido con calzador, grabado, el show de Lady Gaga. Muy cutre, la verdad”.

2024年パリオリンピックの開会式 / REUTERS/Arlette Bashizi
Huerga, pegado al cine, asegura que hubo momentos que creía estar metido en una de las larguísimas películas de Gaspar Noé. “Y, encima, los comentaristas, como siempre, no te dejaban oir la banda sonora, pero ese es otro tema, pues siempre ocurre lo mismo, quieren saber y no saben”. “Cuando hablo de Noé”, añade Huerga, “me refiero a que todo parecía interminable. Es más, podías irte a cenar, volver y no había pasado nada”.
Para Huerga, todo ha durado el triple de lo que tenía que durar. “Las canciones, los bailes, la pasarela de moda, que no sé qué pintaba en un evento deportivo, el recorrido de la antorcha, los relevos, que ni se sabía quiénes eran sus protagonistas, todo se alargaba porque se tenía que alargar. Insufrible, de verdad. Cuando todo se alarga sin sentido, te pierdes, deja de interesarte lo que estás viendo”.

オリンピック聖火を持つカール・ルイス、ラファエル・ナダル、ナディア・コマネチ、セリーナ・ウィリアムズ / -/KIRILL KUDRYAVTSEV
Y, sí, Huerga también coincide con Karin Leiz: “Hasta han desperdiciado el momento culminante del encendido del pebetero, tan raro como la ceremonia y tan interminable como el evento, con mil relevistas, pues ha carecido del climax que debía tener. También en ese instante, ha quedado demostrado que nadie tenía el control de la obra”.
“Mi padre siempre me decía una frase que, lo siento, pero le viene como anillo al dedo a esta interminable ceremonia de inauguración de París 2024: 30 trabajos, 60 miserias”, explica el actor Carles Sans, miembro del Tricicle y, ahora, protagonista de un espectáculo único, titulado ‘Por fin, solo”. “Es decir, quieres contar tantas cosas, que no cuentas ninguna. O nos enseñas mil cosas y nada te queda en la retina. Y eso que todo lo que vimos cuesta una fortuna, un dineral”.
“Mi padre siempre me decía una frase que le viene como anillo al dedo a esta interminable ceremonia: 30 trabajos, 60 miserias. Es decir, nos han querido contar tantas cosas, cuyas, que no han contado ninguna”
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“Yo, a priori, pensé que si alguna ciudad podía atreverse a sacar la ceremonia del estadio, ésa podía ser París, porque París es París”, continúa detallando Sans. “Pero presumir de capital y de Francia les ha arruinado la ceremonia. Ya ni te cuento cuando he visto los barcos, que eran muy poco atractivos y, sobre todo, a esas pequeñas delegaciones a las que han colocado en auténticas ‘pateras’, no sé, no sé”.
Para Sans, la sensación siempre ha sido “de cierto caos, no sé si intencionado, pero caos”. Y, respecto a la idea de sacar la ceremonia del estadio, el miembro del Tricicle considera que “se ha perdido el ‘feeling’, el calor, el contacto, la complicidad con el público, hasta con los propios atletas entre ellos. Claro que la lluvia no ha ayudado nada en ese sentido”.
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“Yo, por ejemplo, no olvidaré jamás, ¡jamás!, la vuelta, en plan maratón, que dimos Paco (Mir), Joan (Gràcia) y yo, en plan Tricicle, en la ceremonia de clausura. Fue tan, tan, divertida y creo que la gente se divirtió tanto, tanto, que, viendo, la frialdad, la distancia, de lo ocurrido en el Sena, considero que ha sido un intento fallido”, ha terminado recordando Sans.
#私が見たものこの混乱を考えるとセリーヌディオンがタイタニックの歌を歌うだろうと思った