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El Aeropuerto de Asturias se convirtió en un hervidero desde primera hora. El Real Madrid aterrizó a las 11.30 horas en el aeródromo asturiano para medirse al Oviedo en el regreso de los azules al Tartiere en Primera tras 24 años y más de mil personas abarrotaron en el recinto. Algunos aficionados llegaron de madrugada, desde las cinco, con tal de ver de cerca a sus ídolos.
La espera fue eterna para muchos. Siete horas de calor, nervios y cánticos que desembocaron en un recibimiento atronador. Las camisetas del Madrid dominaban la escena, aunque entre la marea también se dejaban ver algunas del Oviedo e incluso del Sporting. La llegada de los futbolistas desató el delirio. Hubo un chico que no soportó la presión de las vallas y el calor y terminó desplomado en medio de la multitud.
El estruendo alcanzó niveles de estadio. Los decibelios fueron superiores incluso a los de algún avión que estaba aterrizando en ese momento. Vinicius, Courtois y Carvajal se pararon unos segundos a firmar autógrafos. Eso en el interior del aeropuerto. También lo hizo Mbappé, ya en el exterior y antes de subir rápido al autobús. Una vez dentro, la expedición blanca puso rumbo al Eurostars Palacio de Cristal, donde el equipo quedará concentrado hasta la hora del partido, a las 21.30 horas en el Tartiere.
#MbappéとViniのサインあなたは朝5回から待っていますそしていくつかの失神さえ..