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2026-02-21 11:25:00
Las calles de Europa están empezando a teñirse de un color un tanto llamativo y poco común.
[–>[–>[–>En los últimos meses, diversas ciudades del Reino Unido y Dinamarca han cambiado el alumbrado habitual de luces LED (blancas o amarillas) por unas bombillas de color rojo.
[–> [–>[–>Esta transición tecnológica responde a la preocupación que existe en cómo afectan las luces convencionales a la fauna y a los seres humanos.
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Por tanto, este cambio de color callejero no es por la estética, sino más bien porque la ciencia lo recomienda. Este nuevo alumbrado más tenue mejora la vida de la gente y también la del medio ambiente.
[–>[–>[–>El alumbrado habitual es dañino
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El estudio ‘Impacts of Artificial Light at Night on Biological Timings’ (que se traduce como ‘Impactos de la luz artificial nocturna en los tiempos biológicos’), de los autores Gaston KJ, Davies TW, Nedelec SL y Holt LA, ha hecho una investigación exhaustiva sobre cómo la luz artificial blanca o amarilla condiciona la vida cotidiana de las personas.
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El alumbrado LED es altamente eficiente, pero también emite demasiada luz de onda corta que es capaz de dispersarse más y de afectar a los ritmos biológicos de casi todas las especies. Por lo tanto, esta parte del espectro electromagnético es la más dañina para el medio ambiente nocturno.
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[–>La luz azul es la parte del espectro de luz visible con alta energía y longitud de onda corta emitida por el sol, dispositivos LED y pantallas (móviles, ordenadores).
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La exposición prolongada a esta iluminación altera los ritmos circadianos, que es el reloj biológico interno de 24 horas que regula los ciclos de sueño-vigilia, la producción hormonal, la temperatura corporal y el metabolismo.
[–>[–>[–>Esto se debe a que el cerebro humano, al estar expuesto la mayor parte de la noche a esta luz, acaba interpretando que es de día, cuando no lo es. Esta alteración puede provocar fatiga crónica, trastornos del sueño y problemas de salud a largo plazo.
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Qué dice la ciencia sobre la luz roja
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El National Library of Medicine ha investigado, en cambio, los efectos de la luz roja. Esta tiene una longitud de onda mucho más larga, lo que no altera las hormonas humanas y facilita un descanso más profundo y natural.
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Al estar expuesto a ella, el cerebro ya no interpreta que es de día. Esto también ayudaría dentro de casa, donde la luz blanca no podría filtrarse por las ventanas y afectar los ciclos de sueño.
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En España se ha empezado a producir el debate en foros de medio ambiente y urbanismo. Uno de los motivos principales por los que se cuestiona el posible cambio es la gran biodiversidad que tiene el país, que se vería muy beneficiado por este cambio lumínico.
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A favor o en contra del cambio
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Aun así, también se plantean retos culturales y de percepción ciudadana. El ojo humano tiene una agudeza visual bastante baja con la luz roja, lo que daría una menor sensación de seguridad, capacidad de distinguir colores o medir distancias.
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En barrios de Dinamarca se ha hecho una labor pedagógica para informar a los ciudadanos que la luz roja no significa menos seguridad, sino una mayor calidad de vida y del medio ambiente.
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La transición hacia el rojo pretende reconocer que la noche debe volver a ser oscura, para que los ritmos circadianos sigan su ciclo.
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#赤線通り #ヨーロッパで街灯が赤に変わる変化の背後にある科学的理由