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2025-05-01 12:12:00
Miles de personas han salido este jueves, Primero de Mayo, a las calles de Barcelona para manifestarse y reclamar a los partidos políticos, pero muy especialmente a Junts, que voten a favor de la admisión a trámite de la ley para reducir la jornada laboral a 37,5 horas. CCOO y UGT han llenado la Via Laietana de la capital catalana para presionar en pro de una reforma que promete, si prospera, reducir el tiempo de trabajo de más de dos millones de asalariados catalanes.
“La vida es para disfrutarla”, ha reivindicado el secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros, frente a la sede de la patronal Foment del Treball. Si no fuera por el tono de mitin y el cortijo de banderas que lo rodeaban, parecería la estrofa de un bolero más que una reivindicación sindical.
Y es que las centrales llevan meses defendiendo la reducción del tiempo de trabajo a las 37,5 horas semanales casi como un canto a la vida con el que confían seducir y atraer más allá de sus cuadros. Si bien este jueves no lo han logrado, a tenor de las cifras de asistencia. Más de 5.000 participantes, según las centrales, y unos 2.200, según la Guardia Urbana; la mitad que el año pasado.
“No alcanzaremos la igualdad hasta que todo el mundo dedique parte de su tiempo a limpiar, a comprar y a llevar a los niños al colegio y para eso la reducción de la jornada es imprescindible”, ha afirmado su homóloga de CCOO de Catalunya, la recién elegida Belén López. Las centrales son conscientes de que si no convierten la reducción de jornada en un clamor social y no solo en una reivindicación de sus afiliados las posibilidades de que la ley descarrile son elevadas.
Mano tendida a Junts
Los sindicatos mayoritarios han bajado un tono la agresividad de sus discursos para con los detractores de la norma. No ha sido un Primero de Mayo contra Junts, que por el momento se ha mostrado contrario a apoyar esta norma y cuyos votos son determinantes para que esta prospere.
A diferencia de otras manifestaciones, este jueves las centrales han suavizado sus formas para tratar de que los posconvergentes no presenten en las próximas semanas una enmienda a la totalidad y permitan el debate parlamentario. “Hoy no pedimos el sí, solo que se admita a trámite“, ha afirmado Ros.
Los posconvergentes tampoco han querido escenificar su ‘no’ y prometen rehuir hasta el último momento el incómodo e impopular momento de decirle a los trabajadores que están en contra de que trabajen menos y cobren lo mismo. La única representante de Junts en la manifestación ha sido la diputada en el Parlament, Ennatu Domingo, que se ha plantado en la marcha acompañada únicamente por un asesor de prensa y ante la pregunta de si Junts apoyará o no la ley, ha sellado sus labios y no ha admitido más preguntas.
Reforma del despdido
Si durante los primeros de mayo en los que gobernaba el PP las reclamaciones giraban en torno a derogar su reforma laboral, ahora con el Gobierno de coalición los sindicatos sacan pecho de las bondades de las normas pactadas. Como las sucesivas subidas del salario mínimo, que han elevado su cuantía más de un 50% desde que Pedro Sánchez está en Moncloa. O la reforma de las pensiones, que hace que cada año le suban las prestaciones a los jubilados igual que el IPC. O de la reforma laboral, que ha reducido la temporalidad a mínimos.
No obstante, el mercado laboral español todavía tiene amplio margen de mejora en cuanto a estabilidad. Más de la mitad de los nuevos contratados indefinidos no superan el año en el puesto. Y ahí las centrales reclaman al Gobierno que intervenga endureciendo el despido. “No podemos banalizarlo, no puede ser una estrategia empresarial más”, ha denunciado la líder de CCOO.
#バルセロナの何千人もの労働組合員がその日の縮小を阻止しないとju審員を主張しています