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2025-07-13 05:01:00
La pregunta del millón que ya se empieza a formular la caravana del Tour es saber (como si fuese una apuesta) el número de etapas que Tadej Pogacar puede ganar este año. Si se decide por buscar la victoria todos los días clave pues que empiecen a templar los ocho triunfos que Eddy Merckx consiguió por allá 1970 y los seis que se llevó Luis Ocaña cuando llegó de amarillo a París en 1973, número que, por cierto, ya igualó el fenómeno esloveno el año pasado.
El Tour vive este fin de semana a modo de bostezo. Muchos se preguntarán por qué no ponen estos días alguna etapa motivadora, pero la verdad es que hay tanta y tanta gente en la carretera que a las autoridades locales que deben controlar el tráfico y velar por la seguridad de la prueba, tanto en lo relativo a deportistas como a seguidores, se les plantea una labor mucho más tranquila si no se les desborda demasiado la carrera en los días festivos (domingo) o casi (sábado).
El puente del 14 de julio
Hay que tener en cuenta que este fin de semana es el del gran puente en Francia puesto que el lunes, Fiesta Nacional, 14 de julio, no se trabaja, más allá del desfile de los Campos Elíseos y los fuegos artificiales en cualquier ciudad del país y todo el mundo ha querido abandonar las grandes urbes, más allá de que les motive o no la disputa de la ronda francesa.
O sea que, si la etapa del Tour ocupa carreteras bretonas, que en un momento determinado entorpecen la ruta de los parisinos que quieren buscar el contacto con el Atlántico, acercarse al Finisterre francés y ponerse tibias y tibios a ostras, pues mejor que no se encuentren con el obstáculo del ciclismo y de cientos de miles de personas apostadas en las cunetas animando a los corredores en una jornada clave de la carrera.
Pasión en los Pirineos
Ya se presume que el sábado que viene, en la gran etapa de montaña que pasará por el Tourmalet, el Aspin, el Peyresourde y acabará en Superbagnères, con 182 kilómetros de pasión, un día de lujo en la cordillera de los Pirineos, saltarán todas las alarmas en cuanto a aficionados desplazados a la ruta del Tour. Por eso, se entiende en Francia que este fin de semana mejor que la prueba haya discurrido entre dos etapas candidatas al esprint, aunque el telespectador haya tenido la excusa perfecta para sumirse en una plácida siesta y poner la alarma del móvil a 15 kilómetros de la meta.
Desgraciadamente es imposible mantener la pasión con las pulsaciones a tope durante 21 de competición. Y, por eso, también Pogacar tendrá que serenarse. Todas las etapas no las puede ganar, aunque se lo proponga.
Los Tours de Armstrong
Durante los años del viaje a ninguna parte de Lance Armstrong, de 1999 a 2005, los periodistas estadounidenses comenzaron a llegar a la carrera de forma escalonada. Sólo les interesaba lo que pudiera hacer el corredor tejano antes de que el dopaje sepultara todo su prestigio. Muchos de los enviados especiales se preguntaban por qué, siendo el mejor, no ganaba cada día, lo que, de hecho, tampoco le habría importado. En la edición de 2004, la más próspera entre las siete tachadas de su palmarés, se anotó cinco etapas.
Nadie puede discutir al mejor corredor de la prueba por tratar de ganar todo lo que pueda porque para ello le pagan mucho dinero, el mejor salario del pelotón. Pero, a la vez, un reparto de victorias hace que el Tour sea un poco más entretenido más allá de las etapas llanas que ocupan este fin de semana.
#ポガカールはいくつのステージを勝ちますか