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2026-02-19 15:00:00
El 20 de febrero de 2025, hace justo un año, un cohete de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, sufrió un problema técnico y experimentó la “reentrada no controlada” de la etapa superior del vehículo. Dicho de otra manera, una parte del cohete perdió el control y se desplomó sobre el Atlántico. Ese mismo día, un instrumento láser situado en Alemania, a miles de kilómetros de distancia, detectó una concentración hasta diez veces más alta de lo normal de átomos de litio en capas altas de la atmósfera. Un equipo de investigadores del Leibniz Institute ha analizado este fenómeno y, por primera vez, han conseguido relacionar de forma empírica ambos sucesos. La suya, explican, es la primera prueba directa de contaminación atmosférica atribuida con precisión a la desintegración de basura espacial. “Aún no conocemos los efectos a largo plazo de este fenómeno pero es probable que la contaminación de la atmósfera esté aumentando debido al aumento de lanzamientos orbitales“, afirman los expertos.
[–>[–>[–>Según relatan los científicos en un artículo publicado este jueves en la revista ‘ Communications Earth & Environment’, los análisis apuntan a que la explosión del cohete y su posterior desploma sobre el océano dejó “una columna” de átomos de litio de al menos 3 kilómetros de amplitud en la termosfera inferior, a unos 97 kilómetros por encima de nuestras cabezas. En condiciones naturales, el litio apenas se detecta en esta franja. Como mucho, se han observado algunas trazas dispersas derivadas de la descomposición de meteoritos. Pero en este caso, los instrumentos apuntan a que la concentración de litio en la atmósfera durante este episodio fue hasta 10 veces por encima de los umbrales oficiales. Y eso, en opinión de los expertos, es una “señal inequívoca” de que este episodio está directamente relacionado con la explosión del cohete de Musk.
[–> [–>[–>El análisis descarta que la presencia de concentraciones tan elevadas de litio en capas altas de la atmósfera pueda explicarse por fenómenos naturales y atribuyen el suceso al desplome del Falcon 9
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Los expertos señalan que este episodio de contaminación se originó tras la caída del cohete Falcon 9 sobre el Atlántico y que, posteriormente, la polución viajó un mínimo de 1.600 kilómetros hasta llegar a los cielos de Alemania unas 20 horas más tarde. El análisis demuestra que esta trayectoria de esta estela de contaminación por litio es compatible con las corrientes de aire y los vientos de altura presentes ese día. Y que este fenómeno no encaja con ningún proceso natural conocido como podría ser el caso de tormentas geomagnéticas o variaciones ionosféricas. Los autores de este trabajo, liderados por el investigador Robin Wing, afirman que este fenómeno se alargó durante al menos media hora y que después se interrumpieron los registros. Pero eso no significa que la polución desapareciera. Simplemente dejó de observarse con claridad.
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Efectos en la atmósfera
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El hallazgo ha sido recibido con cierta preocupación por parte de la comunidad científica. “El artículo estima que una sola reentrada como la estudiada en este artículo añade a la atmósfera casi 400 veces el litio que cae de manera natural procedente del espacio un todo un día”, afirma David Galadí-Enríquez, profesor del departamento de Física de la Universidad de Córdoba. En esta misma línea se pronuncia José María Madiedo, astrofísico en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), quien afirma que la acumulación de metales en las capas altas de la atmósfera podría tener efectos climáticos potencialmente relevantes ya que eventualmente podría afectar la química del ozono, la formación de aerosoles y hasta el equilibrio atmosférico del planeta. “Para esclarecer estas incertidumbres harán falta observaciones y desarrollo de modelos climáticos y químicos”, comentan los expertos en declaraciones al Science Media Centre España.
[–>[–>[–>Los expertos afirman que la acumulación de metales en las capas altas de la atmósfera podría tener efectos climáticos potencialmente relevantes
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Los expertos coinciden en que, aunque hasta ahora este fenómeno no se había medido de forma directa, la contaminación producida por reentradas de basura espacial es una realidad que debe abordarse cuanto antes. Según explica Jorge Hernández Bernal, astrofísico en la Universidad de Sorbona en París (Francia), el despliegue constelaciones de satélites tan gigantescas como las de Elon Musk, con hasta 8.000 dispositivos lanzados ya y más de 40.000 adicionales planeados, podrían estar inyectando cantidades cada vez más grandes de metales y partículas en las capas altas de la atmósfera. En este sentido, los científicos insisten en que esta primera detección es un aviso de que es necesario monitorizar sistemáticamente la huella atmosférica de satélites y cohetes, antes de que el fenómeno alcance magnitudes más significativas.
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