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2026-03-12 11:58:00
Un estudio liderado por el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) muestra que la exposición continuada a partículas diésel, un componente habitual de la contaminación urbana, incrementa el riesgo de desarrollar arritmias ventriculares, un tipo de alteración del ritmo cardíaco que puede tener consecuencias muy graves, como la muerte súbita. Los investigadores, que utilizaron un modelo animal para reproducir una exposición repetida a las partículas diésel, también plantean una posible estrategia para reducir los efectos de la contaminación sobre el corazón: nanopartículas de óxido de cerio, un compuesto con propiedades antioxidantes capaz de neutralizar las moléculas responsables del daño celular. Con todo, dejan claro que la prioridad debe ser reducir la polución.
[–>[–>[–>La contaminación del aire constituye uno de los principales factores ambientales de riesgo para la salud a escala mundial y la exposición a ella se asocia a millones de muertes prematuras cada año, muchas de ellas relacionadas con enfermedades cardiovasculares. A pesar de esta evidencia, los mecanismos específicos por los que la contaminación afecta al corazón no estaban claros y este estudio aporta nuevas evidencias experimentales para ayudar a llenar este vacío de conocimiento.
[–> [–>[–>Antonio Rodríguez Sinovas, investigador principal del Grup d’Investigació en Malalties Cardiovasculars del VHIR, destaca que el trabajo, publicado en la revista Particle and Fiber Toxicology, muestra “una relación causal directa” entre la contaminación por partículas diésel y la aparición de arritmias ventriculares. “A diferencia de estudios anteriores, aquí no hablamos solo de asociaciones estadísticas, sino de un efecto directo observado en un modelo experimental controlado“, señala el investigador sobre la diferencia entre correlación y causalidad, en declaraciones recogidas por el centro de investigación.
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Los investigadores expusieron a las ratas durante tres semanas a partículas diésel y después estudiaron el funcionamiento eléctrico del corazón utilizando técnicas electrofisiológicas avanzadas. Los resultados mostraron un aumento claro tanto de la incidencia como de la duración de las arritmias ventriculares sostenidas, que son las formas más graves de arritmia. Además, los electrocardiogramas de los animales expuestos presentaban alteraciones asociadas a un mayor riesgo arrítmico.
[–>[–>[–>La contaminación modifica el corazón
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Según los autores del estudio, estos datos indican que la contaminación no solo puede desencadenar episodios de arritmia, sino que modifica el corazón de una manera que lo hace más vulnerable a padecerlas. “Un aspecto especialmente relevante es que estos cambios se observan en corazones que previamente eran sanos”, destaca Ignacio Ferreira González, jefe del Servei de Cardiologia del Hospital Universitari Vall d’Hebron y jefe del Grup de Malalties Cardiovasculars del VHIR. “Esto nos indica que la contaminación puede actuar como un factor desencadenante de enfermedad y no solo como una agravante en personas con patologías previas”, añade.
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El estudio profundiza en los mecanismos biológicos responsables de estos efectos. Los investigadores detectaron un aumento sostenido del estrés oxidativo en el corazón, un proceso que se produce cuando hay un exceso de moléculas reactivas de oxígeno capaces de dañar las células. Este estrés oxidativo se asoció a una respuesta inflamatoria exagerada y persistente.
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[–>Como consecuencia, el tejido cardíaco desarrolló fibrosis, es decir, una acumulación excesiva de tejido cicatricial rígido que interfiere en la correcta propagación de los impulsos eléctricos del corazón. Esta combinación de cambios estructurales y moleculares crea lo que los investigadores llaman un “sustrato arrítmico”, que facilita la aparición de arritmias graves.
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Según Ferreira González, estos resultados ayudan a entender por qué los episodios de elevada contaminación se asocian también, en humanos, a un aumento de ingresos hospitalarios y de mortalidad cardiovascular. “Este estudio nos permite proponer un mecanismo para las observaciones clínicas que llevamos años viendo“, subraya.
[–>[–>[–>Nanopartículas antioxidantes como posible protección
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Los investigadores destacan que uno de los aspectos más innovadores del trabajo es el análisis de una posible estrategia para reducir los efectos nocivos de la contaminación sobre el corazón. Los investigadores trataron a un grupo de animales expuestos a partículas diésel con nanopartículas de óxido de cerio (CeO₂NP) y observaron cómo se reducía el estrés oxidativo, la inflamación y la fibrosis del miocardio, y cómo se normalizaban las alteraciones del electrocardiograma. Como resultado, la incidencia y la gravedad de las arritmias ventriculares se redujeron de forma notable.
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Rodríguez Sinovas señala que estas nanopartículas indican que, si se interviene sobre el estrés oxidativo, se pueden “revertir” efectos de la contaminación y esto abre una vía de investigación “prometedora”, aunque deja claro que la aplicación clínica todavía está “lejos”.
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En cualquier caso, Ferreira González subraya que estos resultados no deben interpretarse como una alternativa a la reducción de la contaminación. “La prioridad absoluta debe ser disminuir las emisiones y mejorar la calidad del aire”, recalca, para añadir: “Pero, al mismo tiempo, es importante explorar estrategias que puedan proteger a las personas más vulnerables mientras este objetivo global no se alcance”.
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El estudio ha sido realizado por investigadores del VHIR, el Institut de Recerca Sant Pau, el Institut d’Investigacions Biomèdiques de Barcelona (IIBB-CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid, todos ellos integrados en el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), en colaboración con el grupo de Nanopartículas Farmacocinéticas del VHIR, adscrito al CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).
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