1770622713
2026-02-05 11:13:00
El cielo podría volver a teñirse pronto de rojo, como ya ocurrió los pasados 19 y 20 de enero, cuando una violenta tormenta geomagnética convirtió la atmósfera en un espectáculo insólito a simple vista en numerosas zonas del mundo.
[–>[–>[–>Detrás de esas auroras se esconde un proceso extremo: una llamarada solar capaz de liberar tanta energía como mil millones de bombas atómicas, seguida de una eyección de masa coronal que arrastra hacia la Tierra una nube de gas y campos magnéticos a velocidades de vértigo.
[–> [–>[–>En cuestión de minutos, las ondas electromagnéticas pueden perturbar radios y sistemas de navegación; horas después, la llegada de partículas de alta energía pone en jaque a astronautas y satélites y, finalmente, el impacto de la nube solar sobre el campo magnético terrestre desencadena la tormenta geomagnética que dobla las brújulas, estresa las redes eléctricas y enciende auroras donde casi nunca aparecen. Como las que se pudieron ver en noviembre pasado en Catalunya. O la de mayo del 2024 en varias partes de España, Catalunya incluida.
[–>[–>[–>
Tormenta geomagnética de alto impacto
[–>[–>[–>
Durante un episodio de clima espacial extremo, el sol puede encadenar varios fenómenos que, si miramos desde la Tierra, se traducen en una tormenta geomagnética de alto impacto.
[–>[–>[–>El proceso arranca con una llamarada solar: una explosión súbita en la superficie solar que, en cuestión de segundos, libera una cantidad de energía descomunal, comparable a la detonación simultánea de miles de millones de bombas nucleares.
[–>[–>[–>
Esa liberación genera un pulso de radiación que viaja a la velocidad de la luz y tarda unos ocho minutos en alcanzar nuestro planeta, suficiente para provocar interferencias en comunicaciones de radio de onda corta y errores puntuales en sistemas de posicionamiento y navegación.
[–>[–>
[–>Bombardeo
[–>[–>[–>
Poco después entra en juego la radiación de partículas energéticas, formada por protones, electrones y núcleos atómicos acelerados, que se precipitan a gran velocidad por el espacio.
[–>[–>[–>
Este bombardeo representa un riesgo directo para astronautas y para las naves espaciales, ya que puede dañar componentes sensibles y desencadenar fallos en sistemas electrónicos incluso cuando las partículas generan cascadas secundarias en la atmósfera terrestre.
[–>[–>[–>El tercer acto suele venir acompañado de una eyección de masa coronal (EMC), una gigantesca nube de gas ionizado y campos magnéticos que brota desde la corona solar y se expande hacia el espacio.
[–>[–>[–>
Estas burbujas pueden transportar miles de millones de toneladas de plasma y viajar a millones de kilómetros por hora, de modo que, cuando apuntan directamente a la Tierra, pueden llegar en un intervalo que va desde unas 15-18 horas hasta varios días.
[–>[–>[–>
Afectaciones a redes eléctricas
[–>[–>[–>
A su paso, la EMC comprime y distorsiona el campo magnético de la Tierra, desencadenando una tormenta geomagnética que se mide en las escalas oficiales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) y que, en los casos más severos, pone bajo tensión redes eléctricas, oleoductos y sistemas de navegación por satélite.
[–>[–>[–>
Cuando la tormenta geomagnética se desata, las líneas de campo magnético se estiran y se reconectan, guiando partículas cargadas hacia las regiones polares y, en episodios extremos, a latitudes mucho más bajas de lo habitual.
[–>[–>[–>
Al penetrar en la atmósfera superior, estas partículas chocan con átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, excitándolos y dando lugar a las auroras: cortinas y arcos de luz de colores verdes y rojizos que, como se vio en el reciente evento de enero, pueden aparecer en lugares donde casi nunca se observan.
[–>[–>[–>
Limpieza y desintegración
[–>[–>[–>
El mismo proceso que ilumina el cielo tiene efectos menos visibles pero igual de relevantes: el calentamiento de la termosfera hace que la atmósfera se expanda, aumentando la resistencia que encuentran los satélites de órbita baja y acelerando su caída si no corrigen su trayectoria.
[–>[–>[–>
Paradójicamente, este aumento de rozamiento actúa también como un mecanismo natural de limpieza, ya que ayuda a arrastrar basura espacial y pequeños fragmentos hacia capas más densas, donde terminan desintegrándose.
[–>[–>[–>
続きを読むには購読してください
#ソーラーストーム #赤空から停電まで #衛星と電力網を抑制できる太陽嵐はこうして解き放たれる
